Hace más de 140 años, específicamente en 1865, finalizó un suceso de magna trascendencia histórica para nuestro país, a pesar de que la independencia nacional se había alcanzado para el año 1844, no fue sino hasta el 1865 cuando después de tres años de cruentas batallas se logro al fin establecer la soberanía total del pueblo dominicano.
La Restauración nacional se había logrado, pero el país quedo cercenado, miles de campesinos y combatientes murieron defendiendo la bandera tricolor. Muchos historiadores afirman que la verdadera independencia nacional emergió en estos tres años.
Hoy estamos en una situación nacional tan turbulenta que se demanda nuevamente un proceso semejante. Una restauración, un regreso a los principios y valores que dieron origen a nuestra nación. Cientos de grupos juveniles, sociales y culturales, etc. Se están uniendo exigiendo esta deseada y necesitada transformación nacional, Pero los que verdaderamente tienen el poder de cambio y la responsabilidad de proclamarlo, están silente, apáticos como si la situación nacional no es de su incumbencia, se olvidan que su tarea es ser trastornadores, proclamadores de cambios, embajadores de la luz.
En este mes se celebramos 147 aniversario de la Restauración nacional y es propicio recordarle a la iglesia de Cristo su deber de ser agente de cambio, nuestra sociedad lo demanda a gritos. Ya no a través de las armas materiales, sino con armas espirituales, ya no buscando la independencia de algún país, ahora nuestra guerra es contra el Diablo y sus efectos en la nación.
¡No te quedes de brazos cruzados, es tiempo de cambios, únete a los trastornadores!
Para que sean íntegros e irreprensibles, como hijos puros de Dios que habitan en medio de una generación torcida y perversa, para que sean vistos entre ellos como luminarias en el mundo. Flp 2:15
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