Lo dicen sus hermanos, lo repiten los soldados, lo dice el rey y lo corea el pueblo, “no podremos con el gigante ”. Todos menudean lo mismo, excepto un joven que no tenia ni la preparación ni la edad suficiente para entrar a las filas de la armada israelita. Todos redundan como loros: “no podremos enfrentarnos al gigante”, imagino que de tanto repetirlo Goliat se hace más grande y ellos más pequeños. En los 40 días que Goliat pasó desfilando delante del ejercito israelita ya no quedaban personas que lo vieran como a alguien que se pudiera vencer, ese grito de Goliat en las mañanas desafiando a los israelitas se había metido en sus cabezas y ya no había espacio para pensar en nada más que no fuese alguna idea de cómo salir huyendo. Me he puesto a pensar que muchas personas ven sus dificultades de la misma forma que los israelitas veían a Goliat. Cuantos creyentes cuando llegan las adversidades se amedrentan de tal manera que admiten la superioridad del problema sobr...
Apuntes, notas, reflexiones, en fin un poco de todo lo que me llega a la cabeza, pero siempre desde la óptica cristiana. Bienvenido a este mi oasis virtual donde dejo a la posteridad un poco de mi.