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Mostrando entradas de abril, 2014

Llamar las cosas por su nombre.

Lo dicen sus hermanos, lo repiten los soldados, lo dice el rey y lo corea el pueblo,   “no podremos con el gigante ”. Todos menudean lo mismo, excepto un joven que no tenia ni la preparación ni la edad suficiente para entrar a las filas de la armada israelita. Todos redundan como loros: “no podremos enfrentarnos al gigante”, imagino que de tanto repetirlo Goliat se hace más grande y ellos más pequeños.   En los 40 días que Goliat pasó desfilando delante del ejercito israelita ya no quedaban personas que lo vieran como a alguien que se pudiera vencer, ese grito de Goliat en las mañanas desafiando a los israelitas se había metido en sus cabezas y ya no había espacio para pensar en nada más que no fuese alguna idea de cómo salir huyendo. Me he puesto a pensar que muchas personas ven sus dificultades de la misma forma que los israelitas veían a Goliat. Cuantos creyentes cuando llegan las adversidades se amedrentan de tal manera que admiten la superioridad del problema sobr...