La Iglesia de Cristo nace en el corazón de Dios y tiene como único fundamento su palabra, palabra expresada en las Escrituras. Desde sus inicios la iglesia siempre ha luchado contra ideas y cuestionamientos opuestos a las Escrituras, en el primer siglo la lucha fue contra los judaizantes y en los siglos venideros contra herejías sobre la persona de Cristo y la soteriología, en los tiempos modernos corrientes de pensamientos surgidos de la ilustración y el humanismo han sido los abanderados de aquellos que buscan derrumbar el puesto central y único de las Escrituras en la iglesia.
Hoy, la iglesia vive una perdida rápida y constante de su confianza en la Palabra de Dios, nuestras iglesias se han convertido en fabricas de recursos extrabíblicos para atraer a las personas, hoy tenemos pastores y lideres expertos en el arte de la manipulación de masas olvidando que es Dios quien produce el cambio en el corazón. Nos esforzamos más en alcanzar títulos y honores que en lograr la madurez espiritual. La iglesia se ha sumergido en las aguas de la psicologización y frecuentemente escuchamos a ministros de la Palabra referir a los desesperanzados a un profesional que ni siquiera tiene claro su fe, admitiendo con esto que la Biblia no es suficiente.
Soy de los que creo totalmente que no necesitamos acudir a ningún otro lugar fuera de la Biblia para buscar respuestas para las personas. Tal vez existen recursos fuera de esta que sean útiles, pero tengo por seguro que no son necesarios.
Amados la Biblia declara que ella es suficiente y clama por esta suficiencia, ella misma atestigua su inspiración y utilidad, en busca de que el hombre de Dios sea perfecto enteramente preparado para todo lo bueno (2 Tim. 3:16-17). No hay mejor actitud para conmemorar un mes de la Biblia que poniendo distancia entre la iglesia y aquello que ataca su fundamento, Entre aquello que busca debilitar nuestra base y evitar que seamos maduros, preparados, bíblicos.
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