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Mostrando entradas de noviembre, 2011

LA LIBERTAD CAUTIVA

          ¿Sería responsable un policía que mirando un robo se quede inmóvil y vuelque su mirada a otro lado?, ¿Qué pensarías de un bombero que a la urgencia de incendio prefiere quedarse durmiendo en la estación?, O ¿Qué dirías de un médico que al ser requerido en la sala de emergencia por la llegada de un paciente en estado grave, decide terminar su almuerzo en la cafetería para luego acudir al llamado? Imagino que la palabra que concibe tu mente es indignación, pero permíteme presentar un último caso. ¿Qué dirías de un cristiano que no predica al Salvador cuando a su alrededor evidentemente se necesita?

Lecciones en Adulam.

            David se fue de allí, y escapó a la cueva de Adulam. Cuando lo supieron sus hermanos y la casa de su padre, fueron a él.   Y se juntaron con él los afligidos, los endeudados y los descontentos, y fue jefe de ellos. Tuvo consigo como cuatrocientos hombres. 1Sa 22:1-2      S i existe algo natural en la vida es la queja. Nos quejamos de todo, de la noche, del día. De la lluvia, de la sequía. Del frio, del calor. Se quejan los ricos, también los pobres. En fin todos se quejan. Imagínense a David siendo perseguido por la persona más poderosa del país, Dios le había prometido que sería rey, pero ahora es un fugitivo y esa promesa se esfuma en el horizonte.

EL VERDADERO DISCIPULO

      La siguiente entrada es un resumen de un  sermón   en serie predicado en tres partes en nuestra iglesia.     -  El Verdadero  Discípulo ·         Juan 1:35-51 Todos los que hemos aceptados al Señor Jesucristo nos convertimos en discípulos de Él. Algunos son solo discípulos de apariencia, pero otros son verdaderos discípulos. Hay muchas cualidades que como discípulos debemos tener, a continuación exponemos brevemente tres de estas cualidades fundamentales del verdadero discípulo.

Tú eres Bendiciones.

Con motivo de la celebración del segundo aniversario de la Revista Bendiciones de la cual soy editor escribí el siguiente editorial.       Cuando José García me expuso su proyecto de producir una revista mensual para un público cristiano, admito que me produjo una pequeña sensación de escepticismo. Sin embargo, el proyecto en sí me pareció una gran idea, una buena iniciativa. Recibir el primer ejemplar de la revista me emocionó, ante mi estaba la realización de un sueño concebido en la mente de este hombre que unas semanas antes era un perfecto desconocido para mí.