Hoy la providencia nos da la oportunidad de mostrarnos dos modelos a seguir para la sociedad. Uno es un modelo irreverente y de libertinaje enfocado en el desorden social y el abuso de los valores y principios establecidos que dieron origen a nuestra nación.
Por el contrario el otro modelo es de disciplina y humildad, un modelo enmarcado en la familia y el sacrificio honesto para alcanzar el éxito.
En Tokischa y Marileidy tenemos dos modelos para nuestra sociedad y se nos demanda que elijamos uno porque los dos no pueden ser seguidos al mismo tiempo. El modelo Marileidy nos enorgullece y hace brotar lágrimas de gratitud por sus acciones.
El modelo Tokischa nos provoca malestar, pero cuidado porque no debemos olvidar que también es un producto de la sociedad actual.
El deber de la iglesia es seguir trabajando para fomentar la reproducción del modelo Marileidy y hacer todo lo necesario para reparar al modelo Tokischa, Tokisha necesita atención y amor y la iglesia que hizo un buen trabajo con Marileidy puede hacerlo con Tokischa a la que no debemos abandonar.
En nosotros está la responsabilidad de reproducir el modelo de sociedad que sabemos que es sano y de principios, pero cuidado si al hacerlo lo hacemos sin amor y sin misericordia ya que esto podría provocar que perdamos a la Tokischa que deseamos convertir en Marileidy. No debemos perder a ninguna porque ese no es el deseo de nuestro Señor ni la misión de su iglesia.
Celebremos con Marileidy mientras luchamos por la Tokischa.
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