La calle que pasa frente al templo es un verdadero caos, es intransitable y en tiempo de lluvia es como. Esta es la misma calle que los niños usan para ir a la escuela y también para llegar a la policlínica que se encuentra en el área cercana a la iglesia. Entendiendo esto decidimos arreglar la calle por nuestra cuenta. Y la verdad es que fue una gran experiencia, la comunidad se unió como un solo hombre. Los niños trabajaron al lado de las mujeres y logramos poner la calle en condiciones, como debe estar.
Recientemente mi pasola (vehículo que uso para ahorrar gastos) que me ha sido pro- vista por el cielo para moverme aqui en la tierra tuvo un desperfecto mecánico. La lleve al taller porque el molestoso ruido que provocaba el problema ya me estaba cansando, luego de una hora y unos minutos de reparaciones y cambio de piezas a mano del medico pasolero, los cuales aproveché para recostarme en una sillita y tomar una siestecita, el mecánico comunica que mi carro de dos gomas y un asiento está listo para tomar las calles veganas. Subo a mi económica montura y la enciendo, pero antes de marcharme el mecánico me dice lo siguiente “Dele suave los primeros días y solo échele aceite bueno”. Me parecieron muy atinadas las recomendaciones del doctor pasolero y mientras iba manejando me quede cavilando en esas palabras, en realidad he estado pensándolas toda la semana. Confieso que analice escribir un artículo sobre eso, me imagine escribi- endo algo como lo siguiente.
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