Dios no le dio a Adán una persona para que fuera su vocera, ni para que lo dominara, ni para que se encargue de sus labores cuando él así lo demandara, tampoco para que sea su proveedora y menos aún su cuidador. Lo que le falta al hombre es, un ʿēzer kenegdô, «una ayuda adecuada y Dios la proporcionó, la palabra clave aquí es idónea, esto se refiere a lo adecuado o apropiado para algo o alguien. Ser idóneo es aportar lo que justamente necesita o es adecuado para el otro. Reflexionando sobre las grandes demandas en el matrimonio me he dado cuenta que la mayor necesidad de un cónyuge no es económica, ni de alimentación, ni física, ni siquiera de acompañamiento; la mayor necesidad de una persona es de paz. Dios vio que el hombre estaba solo y esto no era bueno. Una persona sola no está en paz, aunque así lo parezca. La inquietud y el estrés se tornan insoportable para alguien que tiene mucho trabajo y que además está solo. La soledad es el peor conflicto que puede enfrentar una persona ya...
Hoy la providencia nos da la oportunidad de mostrarnos dos modelos a seguir para la sociedad. Uno es un modelo irreverente y de libertinaje enfocado en el desorden social y el abuso de los valores y principios establecidos que dieron origen a nuestra nación. Por el contrario el otro modelo es de disciplina y humildad, un modelo enmarcado en la familia y el sacrificio honesto para alcanzar el éxito. En Tokischa y Marileidy tenemos dos modelos para nuestra sociedad y se nos demanda que elijamos uno porque los dos no pueden ser seguidos al mismo tiempo. El modelo Marileidy nos enorgullece y hace brotar lágrimas de gratitud por sus acciones. El modelo Tokischa nos provoca malestar, pero cuidado porque no debemos olvidar que también es un producto de la sociedad actual. El deber de la iglesia es seguir trabajando para fomentar la reproducción del modelo Marileidy y hacer todo lo necesario para reparar al modelo Tokischa, Tokisha necesita atención y amor y la iglesia que hizo un buen tr...