Atravesando esta pandemia es fácil cometer cualquier tipo de faltas al cónyuge. Estamos 24 horas en casa hablándonos, relacionándonos y en constante dinámica matrimonial en la cual es muy posible ofender en alguna forma nuestro cónyuge. Cuando esto ocurra no permitamos que dicha ofensa se prolongue y saquemos de nosotros esa espina inmediatamente la sintamos en el corazón. Una hora de mal humor y rencor puede dañar el resto de un día y esa es una carga que en este tiempo no debemos aceptar cargar. Seamos prontos para perdonar, pedir excusas, disculpas. Un "lo siento" a tiempo puede producir miles de alegría y cortar de raíz cualquier cáncer de odio que se esté gestando en nuestros corazones. Ya lo dijo Pablo: "No se ponga el sol sobre vuestro enojo".
El día que estuvo más cerca del Padre fue el día en que rodeado de cerdos reflexionó sobre lo bajo que había caído y todo lo que había perdido. Lamentablemente tenemos que estar en la peor situación para darnos cuenta del valor que tiene la casa del Padre. En ese sentido todos somos pródigos. Los cerdos, el algarrobo y la pocilga son los mejores ministros para hac ernos volver en sí y levantarnos para tomar la ruta hacia la casa del Padre. Si sientes que haz caído en lo más bajo te felicito porque ahora solo te queda una opción que es "Me levantaré he iré a mi Padre" #ReflexionPastoral #SemilleroHomiletico #ApuntePastoral (pintura El Hijo Pródigo de Pierre Puvis De Chavannes)

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