Atravesando esta pandemia es fácil cometer cualquier tipo de faltas al cónyuge. Estamos 24 horas en casa hablándonos, relacionándonos y en constante dinámica matrimonial en la cual es muy posible ofender en alguna forma nuestro cónyuge. Cuando esto ocurra no permitamos que dicha ofensa se prolongue y saquemos de nosotros esa espina inmediatamente la sintamos en el corazón. Una hora de mal humor y rencor puede dañar el resto de un día y esa es una carga que en este tiempo no debemos aceptar cargar. Seamos prontos para perdonar, pedir excusas, disculpas. Un "lo siento" a tiempo puede producir miles de alegría y cortar de raíz cualquier cáncer de odio que se esté gestando en nuestros corazones. Ya lo dijo Pablo: "No se ponga el sol sobre vuestro enojo".
Recientemente mi pasola (vehículo que uso para ahorrar gastos) que me ha sido pro- vista por el cielo para moverme aqui en la tierra tuvo un desperfecto mecánico. La lleve al taller porque el molestoso ruido que provocaba el problema ya me estaba cansando, luego de una hora y unos minutos de reparaciones y cambio de piezas a mano del medico pasolero, los cuales aproveché para recostarme en una sillita y tomar una siestecita, el mecánico comunica que mi carro de dos gomas y un asiento está listo para tomar las calles veganas. Subo a mi económica montura y la enciendo, pero antes de marcharme el mecánico me dice lo siguiente “Dele suave los primeros días y solo échele aceite bueno”. Me parecieron muy atinadas las recomendaciones del doctor pasolero y mientras iba manejando me quede cavilando en esas palabras, en realidad he estado pensándolas toda la semana. Confieso que analice escribir un artículo sobre eso, me imagine escribi- endo algo como lo siguiente.

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