El día de las madres es una fecha especial que no podemos dejar pasar, sin recordarles a nuestras madres lo mucho que la queremos y lo agradecido que estamos de ellas por su todo el esfuerzo que han hecho y que hacen a diario a nuestro favor. Alguien dijo que la única persona capaz de amar tal y como lo hace Dios, es una madre.
Nosotros sabemos lo importante que son y que son ángeles de Dios, que nos protegen, nos educan y nos miman con amor.
Por eso preparamos para esta fecha especial toda una fiesta, para alegrar el corazón de ese ser que tanto hace por nosotros. Fue una noche maravillosa, llena de emotividad, lágrimas, risas y sobre todo un poderoso mensaje a cargo de la misionera Deborah Martínez, en donde desafiaba a las madres presentes a criar a sus hijos en el camino del Evangelio y bajo la obediencia a Cristo.
Una noche llena de dramas, canciones, danzas, en fin una gran fiesta para honrar a quienes con tanto sacrificio se entrega por nosotros día tras día.
!Felicidades Mama, hoy y siempre!
Recientemente mi pasola (vehículo que uso para ahorrar gastos) que me ha sido pro- vista por el cielo para moverme aqui en la tierra tuvo un desperfecto mecánico. La lleve al taller porque el molestoso ruido que provocaba el problema ya me estaba cansando, luego de una hora y unos minutos de reparaciones y cambio de piezas a mano del medico pasolero, los cuales aproveché para recostarme en una sillita y tomar una siestecita, el mecánico comunica que mi carro de dos gomas y un asiento está listo para tomar las calles veganas. Subo a mi económica montura y la enciendo, pero antes de marcharme el mecánico me dice lo siguiente “Dele suave los primeros días y solo échele aceite bueno”. Me parecieron muy atinadas las recomendaciones del doctor pasolero y mientras iba manejando me quede cavilando en esas palabras, en realidad he estado pensándolas toda la semana. Confieso que analice escribir un artículo sobre eso, me imagine escribi- endo algo como lo siguiente.
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